La incompetencia médica

Cuanto sufrimiento me habría ahorrado de saber todo lo que sé ahora. Y menos mal que ni mi familia ni yo nos dejamos liar la manta más de lo necesario. Cremas hidratantes, cortisonas cutáneas y en la peor etapa empecé a usar antiestamínicos y cortisona oral, que por su puesto hicieron de esa etapa “el paseo del terror”. Hubo un tiempo en que me pregunté como habría sido mi vida con una dermatitis bien asesorada, pero dejé de hacerlo porque estoy muy contento conmigo, con lo que soy, con lo que me he convertido y todas las desventuras quedan en el pasado: lo que importa es que ahora yo tengo el control y que estoy seguro de querer seguir siendo como soy.

No sé como mi familia aguantó toda la infancia que les he dado y agradezco que mantuvieran la compostura en los peores momentos y que tuvieran la serenidad y la decisión de no permitir dejarme hacer pruebas sin control como lamentablemente leo a veces por internet. Porque la incompetencia médica existe, aunque sea con la mejor intención de mundo. Últimamente leo a gente que se hace todo tipo de pruebas extrañas, que hace grandes sacrificios, que es tratada con cremas y medicamentos que se usan contra el cáncer. Todo un calvario, cuando yo nunca fue más allá de las típicas pruebas de alergia (que tampoco me dieron ninguna solución) así que en cierto modo creo que he tenido suerte. Y no es tan infrecuente leer luego que alguien al que “lo han ido liando” ha acabado superando la enfermedad por sus propios medios, como es el caso de la interesante historia de Celia Amapola en facebook. De nuevo, gracias por tu experiencia Celia. http://www.facebook.com/notes/atopicos-curados/nota-de-como-se-cur%C3%B3-mi-amiga-celia-la-amapola-silvestre-/346452582068784.

He perdido la cuenta de la cantidad de dermatólogos a los que me llevaron de pequeño, según me han dicho. Luego, a partir de cierta edad, como no había nada que hacer porque ninguno podía darme una solución, la enfermedad simplemente siguió su curso. Con la pubertad y principio de adolescencia, las cosas se empezaron a poner muy feas, y de nuevo a los dermatólogos. Los antiestamínicos empezaron a darme un horrible sueño en las clases (y encima yo creía que dormía poco) y los brotes esporádicos aparecían arrasando todo a su paso. Recuerdo que mi madre me miraba horrorizada diciendo que estaba hecho un cromo, que era un cuadro y hasta la probre, me chillaba alterada y asustada para que me tomara las corticoides. Era duro, pero sobrevivía esperando que llegara un día mejor. Pero claro, con tan solo esperar no valía, tenía que empezar a tomar el control de la enfermedad o la cosa se me escapaba de las manos; y es que nunca me interesé (que no preocupar) ni puse empeño de verdad en curarme (cuento todo aquello en Fuera los complejos). Entre tanto, en esa lucha de supervivencia seguía buscando un dermatólogo que me ayudara, que me escuchara, que me tratara CONMIGO, y lo encontré. Él empezó a entenderme y me animó, y me propuso tratamientos que debatimos (algunos, con cortisona oral nada acertado, pero mi madre se empeñaba en que la tomara porque estaba fatal) y en definitiva, me dio rienda suelta para que yo mismo hiciera lo que creyera más conveniente. Me decía “nadie mejor que tú conoce tu enfermedad”. Y en las siguientes consultas le contaba mis investigaciones, mis experiencias y él me las explicaba y seguía animandome. Sin embargo, él a veces quería mandarme cortisona oral, protopic o antiestamínicos, pero yo me negaba (dada mis anteriores experiencias) y como el me entendía, los fuiamos dejando de lado. La cosa siguió adelante, seguí fortaleciendome tanto física como mentalmente, estaba mucho más tranquilo y contento, y cuanto más, más mejoraba. La cosa no podía parar y el no podía dejar de asombrarse: cuanto menos tratamiento me daba, más mejoraba. El hecho era claro y así seguimos. Hace ya mucho que no lo veo y pienso que tendré que pedir hora para saludarle y dejarle con la boca abierta una vez más.

La incompetencia la podemos encontrar en muchos ámbitos de la vida pero en el tema de la dermatitis, podemos fácilmente ser víctimas de ella y sino, prueba de ello es la ingente cantidad de gente que no sabe como tratarse la enfermedad, que no tiene el asesoramiento médico adecuado y tiene que ir visitando dermatólogo tras dermatólogo porque ninguno le da una solución, que sufre eso de lo de “el remedio es peor que la enfermedad” porque lo pasa peor tratándose que padeciéndola, que cae en depresiones porque se ha hecho una montaña de arena de lo que parecía un pequeño problema.

Total, que uno mismo, y uno mismo con ayuda, tiene que intentar encontrar su propio camino y sobre todo, hacer el esfuerzo, interesarse y poner empeño, no dejandose arastrar por la corriente. Es importante que te conviertas en tu propio dermatólogo, por la experiencia que vives, y que además tengas un dermatólogo que pueda aportarte los conocimientos médicos y la experiencia que tiene conociendo otros casos. Siempre he creído que lo ideal sería que sólo pudieran ser dermatólogos aquellos que tuvieran o hubieran superado la enfermedad.

Nos os mostréis escépticos, no os cerréis, pero tened el control, escuchad y valorar, que para tomar medidas drásticas siempre hay tiempo, ¡agotad antes todos los cartuchos que tenéis a mano!  De la misma forma que hay incompetentes, afortuandamente, existen médicos y dermatólogos excelentes, ¿de cuáles eres tú?

5 pensamientos en “La incompetencia médica

  1. Otro muy buen artículo, en el que seguro que hay mucha gente reflejada, no tiene desperdicio. Además te has adelantado a un comentario que he hecho en tu anterior artículo, en el que hago referencia a la incompetencia médica, y ahora veo este artículo, en el que repito, das en el clavo. También seria interesante preguntarse cuanta culpa de muchos (o la mayoría) de los casos de DA tienen las compañías de productos de limpieza, más bien corporal, tales como geles, champus, jabones,etc.. que toda la vida nos han usado de conejillos de indias y de los cuales somos también víctimas tanto directa como por razón hereditaria. Un abrazo. Miau.(hoy estoy gato) jeeje.

  2. Parece que si que me anticipé porque leí tus dos comentarios de golpe. Terminé este tema, bajé a merendar y me llevé la sorpresa, ya que siempre me alegro mucho cuando recibo comentarios y eso me anima a seguir escribiendo.
    Como en todo están los que lo hacen bien y los que no y hay que evitar convertirnos en los conejillos de indias de estos últimos, que siempre estarán ahí para que caigamos en la trampa, a veces disfrazados de lo contrario.
    Un abrazo!

  3. No puedo ver el contenido de celia 😦 Mi doctor me recomendó leerte, pero se mudó de cuidad y ahora estoy desesperada

  4. Hola Selena.
    Es grato escuchar que te pasas por aquí por recomendación de un profesional de la salud.
    Yo puedo ver el artículo de Celia Amapola, por lo que parece está bien linqueado (si te refieres a este) https://dermatitisatopica.wordpress.com/2012/05/21/experiencia-de-celia-amapola/
    No sé que puede suceder, igual ha sido un problema puntual. Si a alguien más le ocurre lo mismo que me lo comunique por favor.
    Aquí encontrarás mucho apoyo, de la gente y de los artículos y estoy seguro de que algo por muy poco que sea te va a ayudar a alejarte de ese pensamiento. Ya sabes que el control emocional es importante. Pregunta cualquier duda. Saludos

  5. Créeme que sí me ayudó, y mucho… me sentía muy mal anímicamente después de una pequeña crisis y después de leer algunos artículos tuyos vi la luz que de repente se me pierde, pero afortunadamente logro encontrarla después de cierto tiempo, como hoy, que ya me siento mucho mejor. Por cierto, ya pude ver el artículo de Celia y me identifiqué. Saludos a los dos 🙂

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