Saliendo a flote

Ese empeño por salir a flote del que os hablaba en Fuera los complejos y en Incompetencia médica, tenía que salir de alguna forma de mi interior, haya a finales de la pubertad, para tomar el control de la enfermedad. “Algo, algo, algo tengo que hacer para dejar de rascarme, para curarme”. Ese interés me llevó a fabricar mis propios inventos contra el picor y contra la dermatitis.

El primero de ellos fue mi propia crema. Claro, si es que ninguna me funciona, tendría que fabricarme yo la mía. Lo que hice fue mezclar una de mis cremas, con alcohol y con leche. Ahora veo que no fue muy buena idea, pero entonces me lo apliqué durante algunos días y aunque no me fue útil, he de decir que tampoco me empeoró. Sí que fue muy divertido porque a mí me encanta “hacer chanchullos” de este tipo; basta decir que mi madre muchas veces lograba darme de comer dejándome hacer “comiditas” que consistían en mezclar especias en un pequeño tarro ancho de barro.

Mi segundo acto de rebeldía ante la enfermedad fue buscando un modo de no rascarme por la noche. Las noches eran matadoras, agotadoras y el principal foco de mis heridas, porque me levantaba y no sabía que rayos me había sucedido, pero estaba apañado. El caso es que recorté un par de botellas de plástico, les puse unas especies de ganchos para que se sujetaran a las muñecas con cinta aislante, y así fue como nacieron las “guantoplas”. Introducias las manos y como el plástico te protegía era imposible rascarse. El problema era que la botella y mis manos sudaban y fue entonces cuando me di cuenta de que mi piel necesitaba “respirar” y que el sudor en general me hacía bastante mal. Intenté arreglarlo haciendo agujeros a la botella pero no fue suficiente. El invento funcionaba porque no podía rascarme, pero traía otros inconvenientes negativos.

El tercer y último acto significativo vino de querer proteger mis manos del sudor que provocaban las “guantoplas”. Como estas, además, me provocaban roces en las muñecas, decidí buscar algo que hiciera de amortiguador entre la piel y la botella y que además pudiera absorber el sudor y entonces así fue como me puse calcetines en las manos. La solución no fue nada útil porque seguía sudando igual o incluso más. Pero entonces me di cuenta de que podría ser mejor usar solamente los calcetines. Así, estuve durmiendo con calcetines en las manos durante varios meses, porque no me hacían sudar tanto y de alguna forma se convertían en una especie de alarma permanente que me recordaba que no debía rascarme. Como anécdota, recuerdo que durante un campeonato nacional de kárate mis compañeros de habitació (y de equipo) tenían permiso para salir por la noche, mientras me tenía que quedar durmiendo porque era menor (aunque lo prefería la verdad, nunca vi sentido a arriesgarse así antes de una competición). El caso es que cuando volvieron medio piripis me encontraron con los calcetines y bueno, la situación entiendo que fue bastante cómica. Despuñes lo expliqué y lo entendieron. Lo recuerdo con mucho cariño porque fue motivo de risas y buenos recuerdos y me alegraba de que la enfermedad no sólo me trajera pesares.

El problema llegó pasado un tiempo, en que descubrí que también podía rascarme frotando los dichosos calcetines, provocandome unas heridas similares a quemaduras, que ciertamente se curaban antes que otras heridas (supongo que porque eran más superficiales), pero que eran muchísimo más molestas, sobre todo al principio al levantarte. Entonces los tuve que dejar. Creo que también acabé probando, antes o después de los calcetines, guantes bancos de silicona, pero no me fueron nada útiles y además me eran incómodos.

La sorpresa vino después. Resulta que todo ese esfuerzo, ese empeño, esas ganas por curarme que había mostrado en los diversos actos de rebeldía, habían constituido los cimientos de una base, de una rebelión que ya había comenzado, de la que yo no me había dado cuenta y en la que yo era el lider, y el enemigo la dermatitis, y ella estaba perdiendo. De alguna forma, inconscientemente (porque no era lo que pretendía, sino que lo que yo buscaba era una solución concreta, física) me había estado entrenando mentalmente para superar esos baches que me estaba encontrando, inquietudes por resolver, como por qué me rascaba por la noche y por qué no encontraba una crema que me funcionara.

Intantad salir a flote, de la forma que sea, experimentad, inventad, equivocaros pero algo, algo, ¡hay que hacer algo! ¿tu también has tenido actos de rebeldía, contra la dermatitis, y nos los quieres contar?

12 pensamientos en “Saliendo a flote

  1. Es una lucha titánica, son muchos años y por lo que veo lo has sufrido en tus propias carnes. Espero que siempre seas el vencedor 😉
    Saludos

  2. Yo también he usado los calcetines , pero como quiera me rascaba, también cuando tenia comezón en la cara, me daba pequeñas tipo “cachetadas” no se si me distraía o se me olvidaba que tenia comezón….

  3. Veo que eres de los que, como yo, llevas más de 20 años con DA, yo ya llevo 28 años (empecé a los 3 y tengo 31)

  4. Jajajja yo tambien he intentado lo de las medias, me ha funcionado ciertos dias… pero a veces dormida me las quito, me encanto tu blog sigue asi 😉

  5. Para Yaneth. Esto si que es una lucha titánica, y no la de “Ira de titanes” no ? 🙂

    Para Aniiew. Yo también me quitaba los calcetines, o salían volando… sólo sé que me despertaba y uno estaba encima de la mesa y el otro al otro lado de la habitación, en una esquina!

    Para Anónimo #1: bueno, cuando eres bebé no te enteras de mucho afortunadamente…con 2 y 3 años supongo que sí, aunque sinceramente yo no me acuerdo de casi nada!

    Para Anónimo #2: Curioso lo de las medias, ¿qué diferencia hay con los calcetines en las manos? Porque, si no me equivoco, la tela cambia bastante.

    Un saludo

  6. Pues yo le ponía medias de algodón a mi bebe para que no se rascara la cara, cuando dormía, pero por lo general dormía a mi lado bajo mi brazo izquierdo, entonces con mi mano derecha sobre mi abdomen le sujetaba su brazo derecho y con el izquierdo su brazo izquierdo, pero ella encontraba la forma de rascarse igual, aprendió a rascarse con 2 meses o menos, yo le agarraba las manos pero ella se rascaba detrás de las rodillas pasando el pie izquierdo detrás de su rodilla derecha y viceversa era tan rápida haciendo este movimiento que parecía haber nacido con eta habilidad de “rascado”.

  7. Que escena tan tierna, rodeandole con tus brazos.
    Sé perfectamente de lo que me hablas. Cuando me puse los calcetines también empecé a usarlas, aunque al final me cansaba y desistía. Y antes de eso también, intentado bajo ningún concepto usar las manos, que eran pura destrucción, claro que de pequeño no llevaba las uñas cortas como ahora. Mis padres también han pasado muchas noches conmigo. Anda que les he dado un mal…
    Me has dado una idea para uno de mis próximos post, sobre “noches entre padres, hijos y dermatitis”, así lo llamaré. Gracias.

  8. Dermaheroe seguro que tus padres lo han pasado fatal cuando era bebe y seguro que siempre sufren con tigo, pero ten algo seguro cada noche en vela vale la pena, para un padre que ama a sus hijos y si no podemos dormir por sujetarles una mano o para taparlos 500 veces en invierno por que patean rascándose y se destapan ten por seguro que nos levantaríamos 500 veces más y dejaríamos de dormir de por vida si con esto le quitáramos el sufrimiento. Nosotros aún dormimos con nuestra “bebe” ya tiene 3 años, pero la pasas a su cama y de seguro al rato viene y se mete bajo mi brazo izquierdo, y es algo que me llena de amor, por que cuando lo hace sé que busca mi refugio y que en algún lugar de su mente recuerda que de esa forma yo la protegía y es su rinconcito seguro.
    Esperare ansiosa tu post “noches entre padres, hijos y dermatitis”

  9. Hola Dermahoe tengo 13 años con DA aunque por un lado estoy agradecida, me extraña que muy rara vez sienta picor por ese lado estoy bien, pero si me siento acomplejada porque no me gusta que me vean en trajes de baño. Ahora estoy comenzando la dieta sin gluten y sin lácteos, voy por parte por que no quiero bajar mucho de peso. Tu portal es muy bueno, informativo y ayuda a no sentirse tan sola, gracias.

  10. Para mamádenenas. Me encanta tal como lo describes, es ternura pura. Mis padres lo han hecho durante muchos años (incluso he dormido algunas veces con ellos siendo más mayor, con 12 y 14, ya que pasaba muy malas noches, no podía dormir y con ellos me sentía seguro).
    Todavía estoy rehaciendo post antiguos, pero tengo muchas ganas ya de hacer nuevos artículos.

    Para Anónimo. Genial, si no tienes picor ya tienes un gran control sobre la enfermedad. Por supuesto que no estás sola. Piensa que eres joven y que te tiene que dar igual lo que piensen los niños de tu edad, que ni te va ni te viene. No es que te de complejo, es que te da apuro que te miren, porque sabes que hay gente que lo entenderá y gente que no. Pero sabes una cosa, al final a tus compañeros les da igual, ¡les da igual! Podrán mirarte más o menos, y los tontos que digan lo que quieran, al final no les importa nada lo que tengas o dejes de tener. Estás en una edad en la les dais 100 vueltas a los chicos en particular. Y entre las chicas, tu ya sabes quienes son las que te comprenden, y las que no, que les den morcilla. Ya veras como poco a poco te haces fuerte y dentro de unos años adquieres una visión pura, que distinguirá por lo que merece la pena preocuparse y por lo que no. Mejórate, un saludo!

  11. todo cojonudo, Javier…te quiero conocer, se vé que eres un tío como Dios manda.

    Un saludo

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