El rechazo, empezando por los padres

Hace poco nos escribía un anónimo que nos contaba que había vivido la discriminación de su hija (Fuera los complejos), que solamente es un bebé. Las cosas están tan vueltas de hoja, tan al revés, que en el lugar de brindarle apoyo, la gente de su entorno hizo justamente lo contrario, sentenciándola al duro castigo del rechazo, como si fuera culpable de algo la criatura.

Pero por qué ocurre esto, cuando debería ser todo lo contrario? ¿qué nos da miedo? Como es lógico todos los padres quieren garantizar la seguridad y el bienestar de su pequeñuelo, por eso suele ser normal preguntar qué le sucede al bebé, porque dado el descontrol de muchos padres, no sería tanto raro encontrar a une bebé realmente enfermo y que luego enferma a toda la guardería, lo cuál tampoco es plan. El caso es que lo raro viene cuando comentamos lo que le pasa al niño y el rechazo sigue existiendo. Nos nos engañemos, lamentablemente no podemos dejar de guiarnos por la primera impresión ya que la apariencia es el primer estímulo de información que recibimos, pero eso valdría para el como vaya uno vestido, aseado…pero qué puede hacer uno si tiene mal la piel y se muestra naturalmente diferente a los demás. Por eso, si bien es lógico preguntar, no hay motivo para asustarse, porque la dermatitis no es más que piel dañada, a veces como si te hubieras caído, a veces como si te hubieras quemado, a veces como si te hubiera salido un inocente sarpullido…para nosotros la dermatitis “es la versión fuerte” de todas esas comunes incidencias y al igual que estas, no es contagiaosa y no hay motivo para asustarse. Una piel con dermatitis se puede tocar y besar tanto o más que una piel sana.

Volviendo a la raíz del tema, el rechazo puede venir de los padres o de los niños, pero es mucho más reprocable el de los padres, ya que de ellos depende la buena educación de sus hijos y en ello está el enseñar a solidarizarse, a tolerar y a querer al resto de personas de nuestro entorno. Claro que si ellos mismos no son capaces de hacerlo, cómo van a enseñarselo a sus hijos. Claro, yo ahora aquí me paro y digo “bueno, a un niño pequeño de 2 o 3 años, cómo se le va a reprochar que no quiera darle la mano a uno de sus semejantes si ve que tiene una herida o más, en este caso de dermatitis; es sólo un niño, no tiene malicia”. Vale muy bien, y ahora yo me pregunto por qué mi vecina que tiene dos años y medio, a la cuál he criado como si fuera mi hermana pequeña (y espero que ese cariño perdure durante toda mi vida), cuando le voy a dar la mano, para pasear, y se da cuenta de que tengo heridas, me dice “ay pobesito el tato javi guapo, tiene pupa en la mano”, y me da un beso en la mano (pero no en cualquier parte, ella busca expontáneamente donde están las heridas) y después me coge la mano bien fuerte y nos vamos tan contentos a casa. En ese momento experimento una gran sensación de amor y de felicidad, aunque ella no sea consciente. Una sensación que muy pocas veces he sentido de nadie que no fuera de mi familia, pero que sí que las he sentido. Estoy hablando de gente que va un paso más allá, de la aceptación a la generosidad, haciendo de lo diferente lo común, haciendo que te sientas como en casa.

Para mostrar esa solidaridad o generosidad de la que hablo, en realidad tampoco hace falta hacer nada especial, sino que basta con mostrarse como es uno mismo con todo el mundo, sin que ningún perjuicio condicione tu actitud. Nadie te va a reprochar que preguntes, así que hazlo y quítate esa preocupación, pero ahora pon de tu parte para que el rechazo no exista. Y para transmitírselo a los niños, solamente hay que predicar con el ejemplo. Por ahora bastará con “mira el el nene se ha caído y tiene pupa, vamos a jugar con él”.

5 pensamientos en “El rechazo, empezando por los padres

  1. Gracias: no podrías haberlo dicho mejor, los adultos son los que discriminan no los niños, sus primos siempre la buscaban para jugar aunque ella era muy pequeña, Si cabe te contare el día que me sentí peor y fue algo que hasta hoy no olvido, tenemos una sobrina casi de su misma edad, a la que un día que estaban de visita y debían cambiarle los pañales le ofrecí usar el mueble cambiador de mi bebe, mi cuñada titubeo un poco pero dijo que si y fue al dormitorio de mi bebe, cuando yo entre a preguntar si necesitaba algo, se puso muyyy nerviosa y me dijo que había puesto una manta sobre el cambiador por que la bebe era muy meona (perdón por la expresión), y podría manchar el cambiador de mi bebe (cabe aclarar que por este motivo los cambiadores son impermeables), yo no había notado la manta hasta que ella la nombró y su vos me decía que eran otros los motivos,el motivo por el cual no había querido que la piel de su hija estuviera en contacto con un lugar donde de seguro habían estado mi hija y sus heridas, ese fue el peor día, ademas d la desesperación de no saber que hacer para mejorarla, el mundo creía que mi hija era un peligro , aunque sus padres y su hermana que vivíamos tocándola no teníamos ni un síntoma de “contagio”. Aunque uno explique que es la DA nadie la llega a comprender realmente lo que es y siempre alguien pregunta si no te da miedo que tus otros hijos se contagien.
    Realmente para nosotros todo esto está en nuestro pasado y espero que siga allí, mi bebe está muy sana gracias a dios y aunque siempre tememos que regrese la DA con todo, por ahora solo algunos picores nocturnos y algún que otro granito de vez en cuando.
    Muchas gracias por el post

  2. Yo he tenido que aguantar miradas raras y comentarios dolorosos de niños y adultos pero de mis padres jamás, al contrario, me han llevado a médicos y me compran todo tipo de cremas y medicamentos. Pero también he encontrado apoyo y comprensión.

  3. Es más, muchas veces, a raíz de haber sentido el rechazo no he podido evitar ir a la defensiva, viendo gestos y miradas extrañas cuando no las había, o más bien, yendo pendiendo de si existían, por ejemplo en el silencio de bus, bajo la atenta mirada de tanta gente. Al final te das cuenta de que a un desconocido le importas tanto como cualquier otro: nada en especial.
    Puede que haga un tema aparte hablando de ello en profundidad. Gracias.

  4. A mi hija la han aislado en el colegio, nadie juega con ella. Voy algunas veces a verla en el recreo. La semana pasada me preguntó que era la lepra, esa palabra viene de un adulto. Y ahora viene “el buen tiempo” ….a destaparse.

    • Yo también viví momentos así. Apartado de la gente, comiendome el almuerzo solo en un banco. La verdad es que cuando eres pequeño y tienes dermatitis es muy difícil confiar en nadie. Es duro, pero escribiré sobre ello más adelante. Yo también escuché muchas veces lo de la lepra, y también bien entrado en edad. La gente bromea con ello cuando te ve, la verdad es que dejas la mente en blanco y prefieres hacer como que no has oído nada y mirar hacia otro lado.
      En fin, dale ánimo a tu chica y enséñale a demostrar lo que vale. Seguro que el buen tiempo y pasar más tiempo con la familia la anima.

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