Las estaciones, primavera

Cambiar de estación, es un rollo. Sí, porque nuestro cuerpo se tiene que adaptar a las nuevas condiciones que el entorno nos brinda. Con dermatitis, esta adaptación se acentúa y se refleja en nuestra piel, que reacciona mejor o peor antes estos cambios. Hay quienes tienen mayor facilidad para llevar a cabo estas adaptaciones, pero no sólo en esto, sino a la hora de viajar, de cambiar de casa, de llevar una relación; entra dentro de nuestra forma de ser. Por eso, no basta simplemente con decir “es que a mí el sol me va mal”; antes de eso, ¿estás segura/o de que te va mal? ¿has probado a diferentes comportamientos frente al sol?  Con crema, sin crema, en primavera, en verano, por la tarde o por la mañana, de mala leche o alegre. Si estas segura/o de que las cosas son de un sólo color, no hay más que decir, pero no dejes las cosas antes de tiempo porque si decidimos que algo es “no” cuando realmente no lo es, al final será “no” de verdad.

Conmigo los médicos se empeñaron en que tenía alergia a muchas cosas, principalmente a los frutos secos; y no solo alimentárias por cierto. El caso es que yo siempre he comido de todo y tengo fe ciega en que no serían lo que más daño me podían hacer en la piel, a diferencia del chocolate y la leche, que los tomaba a mi libre albedrío y aun hoy día, pequeñas cantidades me siguen fastidiando (y nunca me sacaron alergias a ellos). Así que al final, “lo que no mata te hace más fuerte”, leído con letra grande.

Volviendo a la raíz del hilo. Antes de que llegue una estación, debes recordar lo que te suele pasar en ella, tanto lo bueno como lo malo. Lo malo, con el fin de prevenirlo y defenderte lo mejor posible; lo bueno, para aprovecharte al máximo. Y así el cambio de estación no supondrá un cambio brusco. Ahora os relato mis experiencias en cada estación; seguro que algunas coinciden con las tuyas, pero eso no es suficiente, tu tienes que hacer lo mismo. Recuerda, al comienzo (antes) de cada estación tienes que ir pensado en lo que va a suceder; mueve ficha antes que del cambio y haz un jaque mate.

PRIMAVERA

Las alergias salen a la luz. Cuidado con la cara y las manos, pero especialmente con los ojos que se pueden poner rojos. Además, los párpados pueden seguir la misma dinámica y además de picar endiabladamente, son muy fráfiles: eso significa que rascárte los párpados tendrá unas consecuencias mucho más agresivas que si te rascas los brazos. Por otro lado, la temperatura cambia: empiezan a aparecer días templados. Esto significa que debemos adaptar la forma de vestir, porque pasar calor nos hará sudar (escozor, más picor). Por ejemplo, uno se puede equivocar fácilmente de vesturario al hacer deporte, pensando que va a hacer frío y luego te asas. Resultado de ello son los resfriados de principio de primavera; también de alergias, entre otras desencadenantes. Recomiendo tener especial cuidado al sonarse los mocos, respetando la zona colindante, y la boca, ya que de otra manera podemos irritar gravemente toda esa zona. Es importante hacerlo con suavidad.
Cuidado con el sudor y con los extraños días de calor, especialmente por las noche, en que quizá de un día para el otro necesitemos aligerar mucho la ropa de cama y el pijama. Hace unas semanas flipaba con la temperatura que hacía, cuando tuve que quedarme en calzoncillos porque realmente no se podía estar tapado: como en pleno verano. Por último, es posible que aparezcan burbujas, especialmente en las manos, más típicas del verano. Recomiendo tomar el sol de propio, para prepararse frente al verano: aumentamos la resistencia y reduciremos el riesgo de quermanos cuando de verdad apriete. Si no os va bien, recordad evitar las horas de más intensidad.

3 pensamientos en “Las estaciones, primavera

  1. cuando hablas de burbujas te refieres a un especie de granos de agua? si es asi tu como los tratas??

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