Afrontando los brotes

Así son ellos. Como un huracan, aparecen y se lo llevan todo a su paso. Un brote de dermatitis es una super aparición de dermatitis por todo el cuerpo, que de alguna forma no has podido controlar, como si tu piel por algún motivo se hubiera sublevado. El brote aparece desencadenado por algo que te ha influido negativamente, por unas alergias, una crisis emocional, una ducha en un mal momento, una noche de alcohol, de comer mucho o el cúmulo de una mala alimentación, entre otros muchos motivos que pueden pasar desapercibidos. Si bien puede existir un único desencadenante, muchas veces se trata de toda una cadena de sucesos que se manifiestan negativamente de golpe.

Hago tanta referencia a la noche porque es cuando tienen lugar la mayor parte. En micaso, me he visto muy mal durante el día y me ha dado tanto apuro que se me han ido las ganas de rascarme y hasta de mirarme. Por eso digo que uno puede ser capaz de mantener cierto control durante el día. Quizá eres madre o padre y no quieres que tus hijos te vean empeorar; cualquier motivo es válido para mantenerse firmes frente a la enfermedad.

En cambio en la noche “perdemos nuestra voluntad” y así es cómo podemos encontrarnos atrapados en una lucha por coger y dejar el sueño, donde no diferenciamos qué es lo real y que no; una batalla donde las balas perdidas acaban dando en tu piel. El resultado es que al final de esta hecatombe (popularmete hablando), te despiertas con todo una erupción (pero de las que no se van tal y como han venido y que además pican muchísimo), además de todas las heridas y eccemas antiguos y nuevas heridas que te has hecho tanto en la erupción como sobre las antiguas.

Tardan bastante en curarse, ya que es tal la cantidad de “rojeces” (vamos a resumirlo así) que tienes por el cuerpo, que es casi imposible hacer que remitan en dos o tres días, a no ser que recibas tratamiento. Recuerdo que cuando me ponía con algún brote mi madre me decía que estaba hecho un cromo, que estaba hecho un cuadro y que parecía un monstruo, que me tenía que ir al médico ya. No fueron muchos los brotes que tuve (afortunadamente), que aparecieron principalmente al final de la pubertad (donde casualmente uno está bastante revolucionado, toda una llamada para las crisis, que es como llamaba yo a los brotes) de los 15 a lo17, sin embargo, ya me acordaba de ellos perfectamente durante las próximas semanas y meses. Total, que no podía ir al colegío porque no podía permanecer de otra forma que no fuera inmóvil (me daba malestar cualquier cosa que implicara movimiento) y tampoco quería que la gente me viera.

El tratamiento del médico era cortisona cutánea y cortisona oral, así durante todo un mes. Un morderse la cola, porque detrás de una crisis venía otra. En la última de todas, que ya había estado bastante escarmentado de las anteriores y había empezado a interesarme por “curarme” de verdad, no me puse cortisonas y así logré cerrar un frente, así de claro. En mi caso, la mayoría de los brotes han venido por crisis emocionales (por ejemplo, no ir bien en el colegio era fruto de malestar, los venires y devenires habituales en las relaciones), también por lo agresivo que me resultaba hacer kárate con ese kimono que agravaba mis heridas como si fuera una lima con púas, por la mala alimentación (abusaba del chocolate y del mal comer, sinverduras ni hortalizas, y todo ello influía es que me picaba mucho) y finalmente por alguna noche de botellón típico de los jóvenes, aunque enseguida me di cuenta de lo mal que me iba y no volví a hacerlo.

Todo lo tenemos en el coco, si somos fuerte mentalmente (valientes, como hace poco un usuario decía) seremos capaces de evitarlos. Las crisis se aprovechan de las debilidades en nuestra vida: todo lo que nos hace débiles son agujeros en nuestras defensas. No dejes ninguna defensa sin guardias. No te dejes vencer. Y si estás en una crisis, que no cunda el pánico, ha ocurrido y ahora tienes que poner en marcha todo tu arsenal para curarte. Tienes armas, pues úsalas, haz un esfuerzo. Reforma y fortalece esas murallas que son tu cuerpo y tu mente y no dejes que ninguna crisis, ningún asalto pueda derribarlas. Y no te pares más tiempo del justo cuando un brote ocurra: échate un vistazo rápido, graba esos momentos y ponte a ello para que no vuelva a suceder.

Hay quienes, frente a los brotes, recurren a medidas raras, extrañas, desesperadas, que para nada tienen que ver con el tratamiento de una dermatitis. Algunas requieren de grandes sufrimientos, sacrificios y efectos secundarios. Eres libre de tomar estas medidas si lo crees necesario, pero no antes de haber agotado todas las posibilidades; eso sería como rendirte, escogiendo una solución en la que tu no te tienes que molestar poque los medicamente o remedios y los que te los recetan hacen todo el trabajo por ti. Obviamente, si tienes apendicitis no pretendas operarte tu mismo, déjaselo a un cirujano; pero hablando de dermatitis, hay muchas cosas que puedes hacer antes por ti misma/o.

Por último, te animo a quer duermas con tus pequeños o con tus hijos, aunque ya no sean bebés, porque ese lazo refuerza muchísimo la confianza en ello y hace que se sientan protegidos especialmente en los momentos de mayor debilidad. Que no puedes dormir, que te pica, pues vale no duermas. Enciende la luz y ponte a leer, o si es preciso llama a tu familia. Pronto tendrás sueño y aunque mañana te duerman durante el día, habrás evitado ese forcejeo nocturnos en el que intentas dormirte pero no puedes y entre tanto acabas rascandote. La unión hace la fuerza. Usa el poder de tu interior.

7 pensamientos en “Afrontando los brotes

  1. Me encanto este post… muy interesante.
    Por esoa veces en las noches utilizo un relajante o alguna pastilla que me ayude a dormir bien para que no me ataque las ganas de rascarme. 🙂

  2. Yo por las noches uso pastillas relajantes que me inducen al sueño y así duermo más relajada y no me rasco

  3. Gracias.
    En mi caso, desde los antihistamínicos no he querido probar nada que me diera o me induciera al sueño. Ni me lo he planteado. En su lugar he intentado controlarme lo máximo posible y he usado medidas como la ropa de cama apretada, que me ha sido realmente efectiva, aunque sigáis usando vuestros propios métodos. Os animo encarecidamente a probarlo.

  4. Llevo dos dias enganchada a tu pagina, desde que te encontre, me encanta tu punto de optimismo y ademas la veo muy util. Tengo un hijo de 15 años con dermatitis, pero mal ha estado
    3 o 4 veces a lo largo de su vida, y ahora llevamos dos años malisimos, incluso lo tuvieron que
    ingresar en el hospital en octubre por una eritrodermia. Lo que mas me sorprende es tu rechazo
    a los corticoides, pero cuando esta tan mal, le echarias lo que fuera, ahora esta en un tratamiento
    de UVA, pero sin dejar el Decloban (corticoides). He hablado con el y quiere probar lo del alcohol,
    y voy a intentar que lea tu pagina, porque normalmente no quiere leer nada sobre el tema, solo se
    deja hacer. Cuando dejastes los corticoides ¿fue poco a poco ? ¿lo alternabas con los corticoides?
    GRACIAS

    • Hola Montse, muchas gracias. Tus preguntas me han parecido tan buenas que he decidido responderte creando un tema que será publicado mañana. Aníma a tu hijo a que empiece a leerse el blog empezando por el artículo de mañana porque estoy seguro de que le va a gustar.

      Un saludo

  5. yo trabajando de jardinero e notado q me pica poco pero cuando llego a casa me pica muchisimo a veces me despierto de madrugada por la picazon y desp casi q no me duermo q puedo hacer gracias portodo

    • La jardinería puede entrar bastante en conflicto con la dermatitis, sobre todo con las manos, aunque lleves guantes, y al igual por todo el cuerpo porque estás exponiéndote a materiales, a polvo o a lo que sea. Teniendo en cuenta eso, puede que te pique menos mientras trabajas porque estás distraído y al llegar a casa ese inhibidor del picor desaparece. Aparte de que puedas entrar en contacto con algún agente externo que te vaya especialmente mal, puedes tener picor ya de por sí por la dieta, el estrés emocional y otros factores, por uno, por alguno o por todos ellos en mayor o menor medida.

      Mientras no te de problemas en el trabajo bien, si quieres podrías pensar en tomar alguna medida que ayude a que la piel respire mejor, evitando el sudor, que fomenta el picor, mientras trabajas. Y en casa, te recomiendo seguir leyendo el blog (lo que te he dicho en el otro comentario)…

      Un saludo

Los comentarios están cerrados.