El control del hambre

Tenemos distintas sensaciones de hambre dependiendo de lo que nos apetece comer. En mi caso, para saciar el hambre normalmente sólo puedo pensar en un alimento en concreto, pero siento que mi cuerpo realmente me dice que necesita algo todavía más concreto: proteínas, azúcares, grasas, vitaminas, minerales, fibra. Por eso digo que tenemos distintos de hambre. Para controlar que tomo el alimento más correcto (que por lo mismo es el que más me apetece, por lo que no se trata de hacer ningún esfuerzo) he tratado de entrenarme en reconocer las distintas sensaciones que recibo por cada tipo de hambre y al final creo haber conseguido ser más o menos consciente de ello. El dolor del hambre de proteínas es distinto al dolor del hambre de azúcares. Más que útil me parece interesante, porque aunque uno no sea consciente el cuerpo más o menos le va a llevar al alimento que le apetece de igual manera.

Aunque, en cierto modo, sí que soy capaz de evitar esas conocidas situaciones como les ocurre a mi madre y mi hermana cuando me dicen “llevo toda la tarde comiendo y todavía comería más, no sé que me pasa” o “con lo que he comido y todavía tengo más hambre”. Esto es porque no han timado suficiente de lo que el cuerpo les pedía. Con la tontería uno puede estar dando rodeos, porque quizá de con un alimento que tiene cierto contenido del nutriente que deseas, pero no el suficiente, por eso seguir comiendo hasta hincharte no terminará por saciar la necesidad real que tienes. Muchas veces me ha pasado con las proteínas. En alimentos como el arroz, los guisantes y la levadura de cerveza encontramos proteínas. Pero si deseo proteínas, por mucho que coma de estos nunca me voy a sentir bien del todo. Este es el problema que tienen los vegetarianos, ya que en las proteínas de origen vegetal no se pueden encontrar todos los aminoácidos necesarios para el buen funcionamiento del organismo, aminoácidos que si podemos encontrar en la carne animal, pescado. Por eso, sólo es cuando como unos buenos filetes de pollo o atún, cuando realmente puedo decir “vale, ahora sí, he comido de lujo”.

Por cierto, ¿habéis visto la película? Yo, además me he leído el libro, y de la película solo puedo decir que me ha encantado y que estoy enamorado de Katniss Everdeen.

5 pensamientos en “El control del hambre

  1. hola me gusta tus palabras ! hace que uno no decaiga en esta enfermedad que hace que nos pongamos depre …

  2. Hola lau!
    No puedes permitirte ponerte depre, no te dejes amedrentar por una mala situación. Sé que es difícil ponerse en una situación estable y controlada, pero partiendo de esa base y aplicando buenos hábitos y las normas adecuadas, la cuesta arriba se hace cada vez más fácil. Así que empieza ya, no te dejes abrumar.

  3. Hola pues no se q será supuestament esta semana empeze la dieta y también doy lactancia y hoy se me antojó un helado y no me lo quito de la mente y me entra mucha hambre comi y aun asi tengo la misma hambre ya no se q hacer si me como el helado voy a tener remordimiento….. Ay q horror

    • Si tienes tantas ganas de un helado puede ser porque no hayas tomado suficiente leche, yogur, queso (lácteos) o porque necesitas algo dulce (piensa en el chocolate o en algún dulce que te guste). Pueden ser las dos cosas y hasta puede ser que tengas ganas de grasa (piensa en un cruasán, bollería) o que tengas simplemente sed.
      Yo también he tenido esa sensación, hará dos meses la última y creo que al final era un poco de todo lo anterior; necesitaba dulce, más leche y más grasa.
      ¿Al final has conseguido quitarte el hambre?

      • hola bueno hoy me comi dos heladitos y pues ahora me siento sastisfecha y feliz a veces creo q por saber q no tienes permitido comerte algo es cuando mas se te antoja o al menos me pasa a mi. gracias x responderme

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