El picor y el rascado van de la mano

En mi caso, lo peor siempre fue el picor, o más bien lo que viene después, el rascado. Es que el picor es una sensación incontrolable que se desencadena a veces con tal fuera que no puedes simplemente ignorarlo. Pero es que es una cosa constante, sino te pica aquí te pica allá, y si no te pica en esta zona te pica por el resto del cuerpo. Te pique más o menos, la sensación siempre está ahí, como un parásito hospedado en tu cuerpo. No rascarse puede llegar a ser tan insoportable, verdaderamente insostenible, perdemos la calma, perdemos la concentración, no podemos parar, se rompen nuestros esquemas.

La solución llega al rascarnos, y es verdad que recibimos una sensación muy placentera, hasta que miramos y vemos que nos hemos pasados, que nos hemos creado otra herida. La cosa se a puesto fea “esto no es lo que quería” y tenemos que parar. Por eso rascarse no merece la pena. Podemos crearnos un problema donde apenas lo había en muy poco tiempo. Y de la misma forma, podemos agravar un eccema que ya existía. En un brote el picor se puede multiplicar y nos podemos ver totalmente abrumados.

Como véis uno de los pasos fundamentales para controlar la enfermedad es controlar el juego de picor y de rascarse. Para evitar que nos rasquemos debemos reducir esta sensación al máximo y para ello recomiendo por un lado, evitar las situaciones que nos alteren emocionalmente, ya sea una discusión, una mala noticia, actitudes de los demás, lo que sea. Esto del picor es un indicador muy interesante, porque cuando me sueltan algo que me molesta enseguida recibo este aviso, claro que la virtud reside en volverse lo suficientemente inteligente y paciente para no molestarse en cualquier cosa que te digan, en general, en evitar cualquier tipo de desequilibrio en nuestra imperturbabilidad (inalteración del ánimo). Las cosas malas debemos tomarlas con filosofía, con saber estar. No hay preocupaciones, sólo soluciones.  No hay justificación para caer en el pánico, en la irritabilidad, en el descontrol, en la prisa ni en el estrés. Sé que la vida nos lo pone difícil continuamente, pero para eso tenemos nuestra fuerte voluntad y la fuerza de todos aquellos que nos rodean. No te guardes los problemas, habla, expresa, que la ira se desvanezca en tu entior, antes de que se queme y salga por tu piel en forma de vapor, ¡no puedes hervir! Por otro lado, tenemos el tema de la alimentación, Sí, influye mucho. “Somos lo que comemos”, entonces nuestro cuerpo responde según lo tratamos.

Estos dos son los principales puntos para controlar el picor. Ahora, hay muchos más detalles en los que deberíamos poner un ojo, y se tratan de detalles que se pueden controlar mucho más fácilmente que la alimentación y las emociones y que no por eso influyen menos. Tener las uñas cortas, lavarse las manos adecuadamente, ducharse adecuadamente, hidratarse adecuadamente, hacer deporte adecuadamente… se trata de decenas de pequeños detalles que influirán positivamente en no crear nuevas situaciones de picor, innecesarias, inesperadas, que parecen expontáneas si no sabemos por qué han sido, pero en realidad las hemos provocado nosotros. Por ejemplo, rascarse con las manos sucias puede desencadenar una reacción en una granito que parecía inofensivo y darnos un picor increíble. Son cosas que podemos evitar. Y luego, ducharse inadecuadamente, no sólo a picor, sino que puede conducirnos a un agravio directo de la piel.

Para no rascarte no hay ningún secreto. Una vez el mal está hecho (el mal es permitir que tengamos picor) solo disponemos de nuestra fuerza de voluntad, de nuestra resistencia, aguante e impasibilidad. No te quedes solo ante el picor, distráete y piensa en otra cosa. Dos no se pelean si no uno quiere, pues no te quedes a responder a las provocaciones del picor porque el siempre quiere guerra, ¡no lo debes permitir! No pienses que eres débil por rascarte; probablemente eres mucho más fuerte y resiste mucho más que cualquier otra persona sin dermatitis en tu misma situación. Lo que pasa es que te ves sometido/a a una provocación constante. Por eso de primero que debes preocuparte es de tener menos picor. Y con menos picor, en muchas menos zonas, de manera más controlada, es muchísimo más fácil controlarse, para poco ir mirando a un futuro en el que no te rasques.

2 pensamientos en “El picor y el rascado van de la mano

  1. no me jodas eso es inposible .cuando te pica por mucho que piences en que no te pica no solucionas nada

    • Desde luego, una actitud negativa definitivamente pone menos medios para la solución que lo contrario.

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