Control de la comida fuera de casa

En los últimos meses mis estudios me llevaron a compartir piso durante unos meses con otros chavales de la universidad. En el tema de la alimentación tuve que dejar claro desde el principio que me bastaba para prepararme mi propia comida, que yo tenía mis gustos y que no quería contratar a nadie para que lo hiciera; porque eso es lo que ellos querían. Aparte, les conté que yo me cuidaba más por mi piel. Han sido unos meses especialmente duros de convivencia, porque aunque crea que todo va a salir bien lo cierto es que si no todos ponen de su parte es imposible. El caso es que he tenido que soportar las críticas sobre mi alimentación de muchos compañeros, incluso en la universidad, cuando llevábamos la comida preparada. Pero no os vayáis a pensar que me trae comidas raras y especiales, ¡lo que ocurría es que era de los pocos que comían sano! Y por otro lado tampoco me llevaba ingentes cantidades. Por ejemplo, unos filetes de pechuga de pollo y arroz, queso y un yogur. Bueno, pues la gente alucinaba conmigo. Y encima, de alguna manera, me veía forzado a estar dando explicaciones. Era como si para ellos lo que yo hiciera era lo más extraño del mundo. En resumen, han sido unos meses que me han enseñado muchísimo. La carrera no me ha gustado, la dejé en enero (a los cuatro meses) y volví a Zaragoza, recuperando por fin la alegría y preparado para emprender un nuevo camino en Terapia Ocupacional en el nuevo curso.

En caso de que no pueda llevar mi comida preparada (estamos hablando de salir a comer o cenar por ahí) no es que tenga que tener cuidado de decir “en este sitio sí, en este no”, es que al que voy procuro tomar lo que sé que me va bien o cosas con las que tengo confianza o que realmente me apetecen (al ser una ocasión especial, quizá tomo algo que me va a dar picor, pero no me importa). Por ejemplo a mí, a mi hermana y a su novio nos gusta mucho la cultura japonesa y nos gusta ir a restaurantes japoneses (aunque algunos poco tengan que ver con lo que se come en realidad allí) y como veis en estas fotos se me ponen labios rojos (en la izquierda empezaba y en la derecha más todavía; esto también me pasa con algunas verduras y frutas comidas a bocados), pero no me corto de tomar la sopa de miso, que no se muy bien lo que lleva pero que me gusta y oye, es una ocasión especial, estoy contento, estoy con la familia y me la tomo. Tal y como decía en la influencia de la alimentación, como tengo la dermatitis controlada, yo tengo el dominio y decido cuando quiero o no saltarme la dieta habitual. Que me deja los labios rojos, pues bueno ya se yo que dentro de unos 15-20 minutos se me bajan por completo. Es un precio que estoy dispuesto a pagar. Cuando salgas a comer fuera, trata de comer adecuadamente según tus condicioness y pon tus límites, pero sobre todo no dejes de disfrutar, que para eso es para lo que has salido.