Consejos para la piel DURANTE el afeitado

En Cómo afeitarse la cara con dermatitis contaba la experiencia sobre cómo me fue a mí empezando a afeitarme con dermatitis. Aquí te dejo las conclusiones que yo he sacado de esta experiencia durante todos estos años.

No permanezcas con la espuma aplicada sobre la piel durante más de 10 o 15 segundos. Si te pasas del tiempo veras como la espuma ha ido desapareciendo de la cara y además podrías notar un efecto “abrasivo”. Lo ideal es empezar a afeitarse casi después de aplicarsela.

Aplica espuma generosamente, pero no abundantemente. Que quede bien repartida por la cara y que no tengas que volver a echarte porque la primera vez no te echaste la suficiente, ya que durante ese tiempo estás permaneciendo con espuma en la cara. Como decía, reparte bien la crema para que se forma una capa blanca sin grumos, sin que quede abundante y el resto te lo lavas de las manos y listo.

Usa agua fría. Realmente he probado con fría y templada y siempre he tenido la sensación de que con fría las sensaciones que recibes al lavarte la cara son mucho más cómodas. No hablo de sensaciones térmicas (puesto que con templada lo haríamos mucho más a gusto) sino que hablo de como se siente la piel.

Pasadas cortas y precisas. Lo que yo hago es cortar con precision, suvamente pero firme, llegando a todos los sitios y con pasadas cortas. Es como pintar, si realmente quieres que quede bien tienes que ir poco a poco e incluso a veces tienes que volver a alguna parte y pararte a repasar un momento para que todo el color quede uniforme. De todas formas, no te recomiendo pasar más de una vez por el mismo sitio (si lo haces bien no tendría que ser necesario), sino que hagas esas últimas pasadas en la revisión final, una vez enjuagada toda la cara por primera vez, para subsanar detalles.

Enjuague continuo de la cuchilla. Tras todas esas pasadas, a ir enjugando, ya que si no la cuchilla pierde efectividad.

Pasar el menor tiempo posible. Ni mucho menos tienes que tener prisa, tienes que hacerlo tranquilamente, pero no es cuestión de que permanezcas en el estado en que queda tu piel tras ser objeto de la cuchilla durante más tiempo del necesario.

Fija un itinerario. Sigue un orden, siempre el mismo y te afeitarás mejor y más rápido; pero un itinerario bien completo, para que no tengas que volver después a revisar zonas que te habías olvidado.