Hamburguesa casera de cerdo con sopa de garbanzos

Con las hamburguesas caseras nunca me había salido de la fórmula de pollo con setas, puerro y/o zanahorias pero hoy mirando en el frigo he visto unos “escalopines de lomo” de cerdo que no me gustan mucho fritos y he dicho “ala, a triturar, que hoy cenamos todos lo mismo”. Después, he cogido media cebolla. Y después me he encontrado con la sopa de garbanzos del medio día. Siempre nos comemos lo que sobra al día siguiente o al siguiente, pero la sopa cada vez se pone más pastosa y huele que apesta, así que me ha parecido bien “ventilarla de un plumazo” en esta ocasión.

La sopa pues estaba compuesta por garbanzos, arroz, algo te ternasco que a su vez sobró de la cena del domingo, puerro, patata y zanahoria. Todo lo dicho, lo trituro, y si habéis leído la receta linqueada más arriba sabréis que después le añado tres claras de huevo, una yema, un chorro de aceite, sal y pimiento. Mezclamos bien todo con una espátula, se presentan las hamburguesas en una bandeja de horno como veis en las fotos, al horno entre 20′ – 30′ a 170º.

Como veis en la última foto, cada hamburguesa ha dejado una huella, que es el jugo que expulsa durante el horneado y que se ha quemado (en la seguda imagen podéis ver como empiezan a sudar por arriba).

Sin embargo, he partido una para que veais que por debajo están completamente limpias y también por los bordes. Es decir, que es inevitable que la huella se tueste y/o se queme, pero que sale por fuera, de forma que no va a afectar a las hamburguesas. Por cierto, están buenísimas. Y vosotros, ¿lo vais a probar? ¿también os gusta hacer vuestras propias recetas?