Testimonio #6

¡Hola a todos! Me dispongo a contar mi historia. Espero que os pueda servir en algo.

Con 3 años me dieron reacciones cutáneas alergicas muy fuertes a algunos medicamentos. Poco después me diagnosticaron Dermatitis Atópica. Durante gran parte de mi infacia y preadolescencia me salían eccemas en zonas localizadas: parte interna de codo y rodilla (infancia) y cuello y cara (preadolescencia) que el dermatólogo trataba con cremas con corticoides.

De los 15 a los 24 años se volvieron prácticamente inexistentes, pero a partir de ahí mi situación se agravo sobremanera. Comenzaron a salirme por diversas zonas, el picor se hacia insoportable y no remitían ya con corticoides. Empecé a visitar a otros dermatógolos y el consejo que me daban era mantener la piel hidratada, con lo que comencé a usar geles y cremas de farmacia, sin mejorar de manera permanente la situación. Probé con la dieta sin trigo durante unos meses y causaba en mí el mismo efecto. Probé con medicina y dieta naturópata y el mismo resultado. Así fue mi piel durante unos 3 años hasta que paulatinamente el proceso inflamatorio se generalizo por completo: ¡cara, cuello, hombros, brazos, espalda, abdomen, manos y piernas! Las únicas zonas de piel que no estaban rojos, inflamados y con un bochornoso picor fueron el cuero cabelludo, las palmas de las manos y los pies (enteros).

Comencé a padecer insomnio y ansiedad. Tuve que acudir repetidas veces a urgencias, donde me administraban urbason inyectado ¡y pese a ello nada remitía! Tras unos 8 meses así y tras varias crisis de ansiedad muy fuertes tuve que darme de baja en el trabajo. Pase 5 meses, primavera y verano con un insomnio severo y lo que en principio era picor se transformo en dolor ya que me provocaba grandes lesiones de tanto rascarme.

Visité el hospital y me comenzaron, de manera escéptica, a hacer pruebas, ya que según los médicos era alergia a los animales (trabajo en una veterinaria y tengo mascotas) lo que agravaba más mi desesperación. ¡No os puedo describir de la manera tan gráfica como me gustaría cómo llegué a ser en aquella época! La piel se había vuelto muy fina, quebradiza, me descamaba como una serpiente, tuve pústulas y llegué a pesar 52 kg con 1,70 cm de altura debido a la depresión que cogí. ¡Ningún médico me decía que tuviera posibilidad de curación!

Fue entonces cuando visité a una homeópata y nada más verme y hacer un breve estudio me dijo que tenia una reacción a químicos y metales pero que todo venía por un desequilibrio emocional. Fue la única persona en esa época que me dijo; tranquila, te vas a curar. Así que abandone todas las cremas con corticoides y antihistaminicos, no pude usar bisutería durante meses, me quite el aparato de ortodoncia, comencé a tomar medicación homeopática y jabones y detergentes naturales. Pese a todo esto, en el transcurso de los 5 meses que os he mencionado, mi situación no mejoraba, ni física ni anímicamente. ¡No sabia q hacer! ¡Mi mundo giraba en torno a mi piel de manera obsesiva!

Fue en una mañana de verano y tras una larga noche en vela cuando decidi irme a primera hora, a las 8, a la playa con un libro de budismo que una amiga me había regalado. Ese día me di cuenta de que el infierno que estaba sufriendo tenía un único responsable y una única persona con la capacidad para curarme: ¡yo misma! Se lo que estáis pensando; eso no es así, es una alergia, tiene que tener un motivo científico o racional y debe existir una crema o una pastilla, algún tratamiento medico, homeopático, naturista que lo cure. Es lo que yo pensaba cuando mi amiga me decía esto mismo que yo sé ahora. Yo también fui una escéptica. Comenzó ahí para mí un laborioso camino hacia mí misma y mi curación. Comencé a trabajar mi mente y a decirme a mi misma todos los días que esto iba a terminar, que quizá no sabía cuando, que quizá tenia que pasar por esa experiencia para aprender algo pero que antes o después terminaría. Comencé con lecturas relacionadas con filosofías budistas e hinduistas, fui a charlas en la estupa de Benalmadena y realizaba mantras del Buda de la Medicina todos los dias. Tambien visité al psicólogo ya que aunque iba mejorando el hábito de rascarme no consegia modificarlo y pese a que ya dormía y me habia reincorporado al trabajo me avergonzaba de mis lesiones cutáneas y las ocultaba todo lo que podía.

Entendí que lo que me había pasado era psicosomático, mis emociones estaban mal y mi cuerpo las reflejaba. Poco a poco dejé de rascarme, de llevar hidratantes en el bolso, dejé de ver mis lesiones y a concederle menos importancia a mi piel y sobre todo, comencé a hacer deporte (mucho deporte), recuperé amistades perdidas por la desidia; en definitiva, ¡comencé a abrirme al mundo! Hoy en dia mi piel es normal, no uso nada mas que gel de avena y crema hidratante de instituto español que cuesta súper barata, hago hockey 3 veces por semana y me considero una persona alegre y cariñosa. Es cierto que si sufro algún tipo de estrés emocional en ocasiones aparece algún eccema al que no le doy importancia y sigo con mi vida y el solito desaparece en unos pocos días. Quizá algún día baje la guardia y pueda sufrir otro brote pero sé que la capacidad de curación esta dentro de cada uno de nosotros.

Fuente: https://www.facebook.com/note.php?note_id=346452582068784 [Adaptación del original] [Puede que el autor no conteste a los comentarios]

2 pensamientos en “Testimonio #6

  1. Hola, como estas, mi nombre es carolina Galvez de Peru, fijate que a mi me ha pasado lo mismo que a ti, ahora tengo 24 años y la dermatitis me ha aflorado mucho, el medico m dijo que tenia una dermatitis muy severa, actualmente estoy mal, me ha salido brotes en mi cara y eso es lo que mas odio, me desespero, me he alejado de todo, me deprimo, se que mucho de esto tiene que ver con mi estado emocional, quizas no sea feliz, ni sea lo que quiero ser, es terrible y todo eso se refleja a travez de mi cuerpo, no se que hacer, quisiera encontrar un equilibrio, pero aun no lo encuentro,, en verdad me alegra que tu hayas enc9ontrado ese equilibrio, y pues ahora estas muy bien, espero llegar yo a ese equilibrio pero sinceramente no se como.

    carolina galvez

  2. Hola Carolina,
    Trata de tener más paciencia. Si estás pasando por un momento de incertidumbre académica o de trabajo, o de qué querer hacer con la vida, de pareja… claramente te afecta al estado emocional, y mucho. El mero hecho de que hables aquí de felicidad y de “no saber lo que quieres ser” lo deja claro. Por eso, trata de tener más paciencia y de ver el lado positivo de lo que haces ahora y piensa en lo que puedes hacer para estar más contenta contigo misma, y hazlo.

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