Consejos para la ducha (2)

Evitar frotar y contacto con la piel. Como véis, yo no me aplico geles ni aceites, ni pienso si quiera en frotarme ni restregarme otra cosa del cuerpo que no sea el pelo y como mucho, la panza y más que nada por tener la manos izquierda ocupada mientras con la otra disfruto de la caída del agua sobre mi rostro. Ahora que me doy cuenta (es que esto uno en el momento no lo piensa) creo que también los hago para distribuir el agua a ambos laterales de mi cuerpo una vez pasa por el pecho y el abdomen. Como sea, no me toco las piernas ni los brazos principalmente. Cuando me di cuenta de que no había motivo para frotar mi piel rojiza, ni si quiera con el objetivo en mente de limpiarla, dejé de hacerlo. Dejé de hacerlo por algo, porque me estaba reportando beneficios. Mi piel ya se limpiaba con la simple caída del agua caliente, así que para que someterla a más. Cada uno puede llevar la ducha como quiere, pero quizá lo que nos han enseñado y el sentido común no se correponden con lo que es mejor para nuestra piel. Así que que nadie se aflija por hacerlo distinto a los demás: precisamente esa personalización es la que hará que adoptes el mejor modelo de ducha para ti.

El baño. No lo recomiendo especialmente, pero tampoco lo critico, aunque realmente pienso que por la utilidad y el proceso que lleva la ducha esta es más conveniente. Por ejemplo, en el baño puedes estar menos distraído, por lo que puedes estar innecesariamente pendiente de la piel y esto no te ayuda a disfrutar del agua. Por otro lado, mientras estés bajo el agua pasarás calor (mientras esta no se enfría) y lo que dejes fuera pasará más bien frío. No recomiendo este desequilibrio. Como ves, el baño es una historia distinta, en la que hay que tener en cuenta a otros personajes. Ahora, si te apetece no te quires el gusto, porque entonces puede que encuentres la forma de disfrutarlo y que ese método sea correcto para ti, aunque no lo hagas siempre.

El secado. Para ello recomiendo un ejercicio que me he inventado. Cogemos una toalla de estas mullidas, grandes y gordas de baño de toda la vida, y la batimos como si fuera una capa por encima de nuestros hombres, de forma que golpee un poco por la espalda y cree corrientes de aire que bajen desde tu pecho y desde la espalda. Con eso tenemos la parte superior. Para la parte inferior, de forma parecida, bate la toalladelante y detrás de las piernas, con el objetivo de crear corrientes de aire y contactando la toalla, secando a golpecitos. Puede que pasas frío y que incluso te canses, pero es muy efectivo, dinámico y trata con mucho cariño todas tus heridas y eccemas. Más adelante haré un vídeo sobre cómo hacerlo.

2 pensamientos en “Consejos para la ducha (2)

  1. Yo no tengo graves problemas de piel pero si que tengo una costumbre desde pequeñita a la hora de secarme. Me gusta ducharme sin prisas y por eso elijo hacerlo a una hora que no me tenga pendiente de lo que tengo que hacer después y cuando salgo de la ducha me enrollo en la toalla por encima del pecho y me pongo a hacer otras cosas, recojo un poco el baño, incluso leo un poco (soy de las de tener lectura en el baño) y en invierno me pongo delante de un calentador de aire que tengo a veces y al ratito, 2 minutos o asi, estoy seca sin haberme frotado ni nada, como mucho un poco las pantorrillas o los hombros y listo

    • Que buena idea elainemarley. Se nota que disfrutas cuando te duchas, no sólo con la ducha sino con todo lo que conlleva, y eso es muy importante. Como cuando vas a dormir y coges un libro antes, disfrutas y coges el sueño que necesitas sin darte cuenta.
      “Cada maestrillo tiene su librillo”, por eso es importante que cada uno se esfuerce en buscar una manera inteligente de hacer las cosas, como tu haces.
      ¡Gracias!

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