La evolución de nuestra piel

Nuestra piel tiene ciertas características con las que nacemos. Aparte, la sentimos distintamente según el ambiente en el que nos encontremos, y a su vez, la sensación y la necesidad por una crema hidratante cambia conforme cambia nuestra piel conforme cambia el ambiente. Y además nuestras emociones y otros factores cambian la forma en que esta reacciona y evoluciona en el tiempo, teniendo en cuenta además el resto de factores anteriormente comentados.

¿Tenemos siempre el mismo tipo de piel? En mi caso, tengo la impresión de que ha evolucionado conforme he crecido. Ha ido cambiando, intentándose adaptar a cada nueva circunstancia y edad, con mejores o peores resultados. También lo he estado deseando, “¿no tendré la piel siempre así no?, porque no estaba contento con ella. Indudablemente, pienso que ciertas características innatas de la piel con las que nacemos no cambian tanto, o más difícilmente, o teniendo siempre una parte constante. Por ejemplo, yo tengo la piel muy seca, y pienso que siempre la he tenido así, y me gusta estar así. Antes no lo sabía, pero ahora me doy cuenta, nunca de dejado de estar seco.

Por lo tanto, creo que puedo diferenciar entre dos tipos de estados de la piel: el estado natural, que son las características que forman la piel con la que naces; y el estado temporal, que son las características con las que se hace tu piel cuando es sacada de su ambiente natural, véase por cualquiera de los puntos vistos al principio, como ser hidratada, ser expuesta a otro clima, ser víctima de las emociones…