Comer inteligentemente

Para funcionar todos los días necesitamos energía de los alimentos. Si no es imposible, y de ello me he dado cuenta perfectamente ahora que he empezado la universidad. Por eso necesito comer más. La cosa está en que al necesitar comer más, con esa libertad, también es más fácil equivocarnos en la dieta y entonces dañar en ese sentido la piel.

Una de las cosas que más he notado es la necesidad de tomar azúcar, alimentos de energía rápida y grasas, es decir, lo que no nos conviene. Hay que tener mucho cuidado y equilibrarlo. Mi teoría es que en realidad, como lo estás quemando, si no te pasas las consecuencias no son tan graves como si comieras y no hicieras nada, porque lógicamente es algo que se está acumulando en tu cuerpo, excesos, y tu piel se resiente. Igualmente te puede dar picor.

En definitiva, es importante saber comer inteligentemente. Por eso es interesante tener en cuenta comer menos los días de menor actividad y comer más (adecuadamente) los días de mayor actividad, ya que ese exceso va a ser quemado (en realidad no va a ser exceso). Hay que probar y buscar un término medio para sobrevivir en el día a día sin poner en riesgo el estado de nuestra piel.