Cómo presento el sol en mi piel

Cuando llega el verano, y días atrás ya ha empezado a hacer sol cada vez más fuerte con el final de la primavera, intento tomar el sol cada día (a poder ser) y tan sólo media hora o menos, sin protección solar, dándome vuelta y vuelta. Afortunadamente yo puedo hacerlo en el jardín, quedándome sólo con un pantalón corto. La clave está en que estés lo suficientemente poco como para que no te haga falta protección solar, pero que se te haya calentado la piel. A mí las heridas se me van secados y se me cierran antes. Día tras día tengo más moreno (y eso pasada una semana se nota) y mi piel queda dorada y más fortalecida en general. Es una sensación. Claro que a mí ahora (no hace unos años) me sienta bien el sol, aunque toda la vida me ha gustado y lo he deseado (quizá por eso al final ha acabado haciéndome bien, no me importa el motivo real…).

Otra manera de tomar el sol un ratito sin crema protectora es haciendo ejercicio. Sí, yo salgo, me cojo las pesas, hago algunas flexiones, abdominales, lo que toque, un poco de mantenimiento físico, y en ese que he tomado el sol y que he sudado, pero es un sudor estático, no un sudor ardiente y frenético de los de cardio, que recuerdo es mucho más impertinente si tienes heridas (como me pasaba a mí en el kárate que sufría tanto). Además, tienes el cuerpo al aire libre y te puedes secar naturalmente.